sábado, 31 de enero de 2009

LAS VARICES DURANTE EL EMBARAZO

Las varices se producen cuando la sangre se estanca en las venas que más soportan el peso de la gravedad, en nuestro caso en piernas, recto y en ocasiones la vulva. El retorno venoso se hace más difícil, y durante el embarazo, la aparición de varices se ve favorecida por el aumento de la presión del útero sobre las venas pelvianas y el aumento del volumen de sangre que circula en el cuerpo.
También las hormonas del embarazo tienen algo que ver, ya que relajan las fibras musculares presentes en las paredes de las venas, con lo cual éstas se relajan y son más propensas a dilatarse y deformarse. Estéticamente pueden causarnos rechazo, pero lo peor son las molestias físicas que pueden ocasionar, como dolores musculares en pantorrillas, muslos, vulva o ano, pesadez o calambres.
Hay unas varices especialmente molestas, aquéllas que conocemos como hemorroides, cuando se da una dilatación de las venas de la región anal.
Lo mejor es prevenir las varices, para no tener que enfrentarnos a complicaciones durante el embarazo. Algunas pautas nos ayudan a prevenir las varices, o a disminuir sus molestias si ya las padecemos:
No cargar con exceso de peso ni levantar nada pesado.
Llevar medias especiales para las varices. Tu ginecólogo te aconsejará cuál es la más adecuada.
Evitar estar demasiado tiempo sentada o parada en la misma postura. Es bueno levantarse con frecuencia, mover pies y piernas. Mientras permanecemos sentadas, no es bueno tener
Las piernas cruzadas por ola presión que se ejerce sobre los miembros.
Cuando estemos acostadas, se pueden elevar los pies (con grandes cojines bajo el colchón…), lo cual favorece y aligera la circulación en las piernas.
No utilizar ropa ajustada en piernas o cintura.
No llevar zapatos con tacón fino o elevado.
No fumar, ya que el tabaco, aparte de todos los perjuicios que conlleva, está asociado con aumento en la incidencia de varices al perjudicar la circulación sanguínea.
Evitar la exposición a unas temperaturas elevadas (al sol directo, saunas, baños demasiado calientes…), ya que un calor excesivo dilata las venas.
Realizar determinados ejercicios suaves, como la natación, puede aliviar las molestias ocasionadas por las varices al facilitar la circulación sanguínea. Del mismo modo, el caminar es muy beneficioso para prevenir las varices, así como el método Pilates.
Se pueden realizar masajes suaves, circulatorios, en las piernas, lo cual favorecerá el flujo sanguíneo y un descanso de mejor calidad.
Generalmente las varices provocadas por el embarazo no son severas. Si se presentan síntomas sospechosos, como un endurecimiento brusco de la vena varicosa, dolor y enrojecimiento en la zona, se debe consultar al médico, ya que podría tratarse de alguna complicación, como trombosis venosa (la formación de un coágulo de sangre en una vena).
La cirugía sólo se tendrán en cuenta para casos excepcionales, cuando el médico lo considere necesario.
Mediante todos estos consejos prevenimos la aparición de las varices durante el embarazo, controlamos su progresión y nos ayudarán a reducir las molestias si éstas hacen presencia, además de evitar complicaciones.

LA DEPRESIÓN POSTPARTO

En Bebés y más hemos hablado ya sobre la depresión postparto, pero es un tema sobre el que siempre se pueden aportar nuevos consejos para las madres y sus familias. Os hablaba hace unos días sobre los síntomas que se asocian a la depresión postparto pero que también concuerdan con el síndrome de estrés postraumático. Sin embargo, las depresiones, más o menos leves, se dan también y muchas veces se presentan en mujeres que, objetivamente, no parecen tener un motivo claro para sentirse tristes.
Hay mujeres en las que la sensación de depresión puede tener explicación real: el que el embarazo no fuese deseado, que haya problemas económicos o personales graves, o que el niño haya nacido con problemas. Estas son causas comprensibles.
Sin embargo la depresión postparto se presenta también en madres que no tienen un motivo concreto. Todo ha ido perfectamente, su hijo ha llegado bien y tienen apoyo del entorno: No hay nada que cause concretamente esas sensaciones de desasosiego y miedo. Las mujeres que pasan por esta situación no son unas desagradecidas o unas malas madres. No debemos transmitirles estas valoraciones. Sencillamente están experimentando una de las complicaciones más frecuentes del puerperio y que se calcula que afecta a un 15% de las mujeres. La comprensión y las expresiones de cariño y confianza son fundamentales en esos momentos.
La depresión postparto suele aparecer en el primes mes pero también hay casos que dan la cara en los meses siguientes. Los cambios hormonales pueden estar en el origen del trastorno ya que las hormonas modifican la química cerebral. Pero no hay factores claros que se identifiquen como la causa.
La madre que padece una depresión postparto sufrirá síntomas como la irritabilidad, la ansiedad y la tristeza.
La tristeza es el más llamativo. La madre se siente sin alegría, aunque a la vez es capaz de emocionarse con su hijo, nota que debería estar más feliz y dar gracias por lo que tiene. Pero no puede. La infelicidad aumenta, la culpabilidad por no estar como debe estar no hace mas que acrecentar la melancolía y las ganas de llorar. Esta sensación no es permanente, pero hay momentos en que la vence completamente.
Se suma a esto una mayor irritabilidad. Salta por todo, especialmente hacia su pareja o su madre, y también hacia los hijos o el recién nacido. Nota que todos la juzgan, no confían en ella y que no la ayudan lo suficiente. Esta de mal humor frecuentemente y cualquier comentario hace que pueda enfadarse.
Está agotada, lo que es normal con un bebé recién nacido, pero ella ve que sus fuerzas no llegan a nada y no puede asumir las tareas que son necesarias. Termina sintiendo que es inútil e incapaz. Esto abruma especialmente a las mujeres muy organizadas y que nunca habían estado desbordadas.
Pese al agotamiento llegan a presentarse problemas para conciliar perfectamente el sueño y eso, cuando hay que aprovechar todos los momentos para descansar, hace que los días sean interminables. El cansancio y los nervios no hacen sino sumarse y descansar correctamente se ve imposibilitado por pensamientos recurrentes. Se agobia ante cualquier rutina y siente que todo queda sin hacer. Llega la ansiedad. La madre tiene miedo de quedarse sola con el niño, miedo a no poder atender una emergencia o a cuidarlo correctamente.
En estas circunstancias la vida sexual y la alimentación quedan en un segundo plano, y especialmente si el compañero no es sensible a la situación sus acercamientos son vividos con verdadero desagrado. La mujer se siente culpable por no sentir ningún deseo. Y eso, si su compañero no lo respeta, no hace sino aumentar la distancia entre ellos. Aunque considero esta situación es una consecuencia que puede ser normal del puerperio El esperar una recuperación de la líbido es entonces contraproducente, aumentando la presión sobre la madre.
Algunas de las sensaciones que he descrito son normales en un puerperio. Lo grave es que se hagan crónicos o que hagan que la mujer se sienta tan desgraciada como para hundirse. Solo entonces podemos hablar de una depresión postparto.
Hay que acudir a un médico que comprenda bien la psicología del postparto y que aconseje a la pareja para enfrentar la situación y sobre todo, a adaptarse a los cambios necesarios. La farmacología puede llegar a ser precisa en algunos casos de depresión postparto y es fundamental, si la madre da el pecho, que no lo abandone por este motivo, existiendo medicamentos compatibles con la lactancia que deberían ser los recetados. Pero la mayoría de estas depresiones pueden solucionarse con comprensión, apoyo especializado y sobre todo un entorno adecuado.
Los problemas con la lactancia aumentan la desesperación de la madre y en esos casos el acudir a un grupo de apoyo es sumamente beneficioso. Dejar el pecho por la medicación o por las dificultades no suele ser de ayuda, aunque hay veces que llega a suponer una sensación de liberación si la madre no recibe suficiente ayuda.
Antes de la maternidad o cuando está nos sorprende aconsejo reconocerse como puérpera, con necesidades emocionales y organizativas nuevas. Hay consejos que pueden ayudarnos a tener un puerperio feliz. No desestimar su importancia puede ayudar a prevenir o a enfrentar una depresión postparto.

EL ALCOHOL EN EL EMBARAZO PUEDE CAUSAR PROBLEMAS MENTALES EN EL NIÑO

Se ha publicado en la revista Pediatricas en un estudio que señala que el alcohol en el embarazo puede causar problemas mentales en el niño. Incluso unos pocos episodios en los que una mujer bebe cuatro o más copas de alcohol durante el embarazo hacen que el riesgo de que el hijo padezca problemas de salud mental en la niñez aumente.
Las conclusiones publicadas son que los patrones de consumo de alcohol influyen en el riesgo de problemas de salud mental y aprendizaje en la infancia, sea tanto si hay un consumo leve pero continuado como si se ha tratado de esporádicos consumos de más de tres o cuatro bebidas alcohólicas.
Es de destacar que estas relaciones persistieron incluso ante la ausencia de consumo diario de alcohol durante el resto la gestación, siendo sus posibles consecuencias más habituales la aparición de síntomas de hiperactividad.
En conjunto nuestros hallazgos previos sobre los efectos del consumo ocasional de alcohol en el primer trimestre de embarazo parecen señalar que hay efectos importantes sobre la salud mental del niño tanto en contextos de bajo nivel de consumo constante como por episodios ocasionales de borrachera.
El que el alcohol en el embarazo pueda causar problemas mentales en el niño es una razón más que se une a las ya conocidas que desaconsejan tomar ni una copa durante la gestación, al menos como garantía de prevención de los posibles múltiples problemas relacionados con su consumo.

MÁS DE LA MITAD DE LOS PADRES DE NIÑOS HIPERACTIVOS TAMBIÉN LO SON

El síndrome de hiperactividad y déficit de atención es actualmente la patología neuropsiquiátrica más frecuente en la infancia. Una de las claves para su correcto tratamiento es la detección precoz, por eso los padres debemos estar atentos a los signos que pueden indicarnos que nuestro hijo lo padece.
Un sorprendente dato acerca del trastorno lo ha dado a conocer Alberto Fernández, jefe de Neuropediatría del Hospital Quirón de Madrid, en una conferencia de prensa. Ha indicado que más de la mitad de los padres que acuden a la consulta porque sospechan que su hijo padece déficit de atencion e hiperactivdad sufren el mismo trastorno que su hijo.
La causa es que se trata de una enfermedad que obedece a un desequilibrio de las sustancias neuroendocrinas cuyo origen es hereditario en un 85 por ciento de los casos. Aunque parece un trastorno invisible, según la OMS, afecta a un 8% de la población infantil y a un 5% de la población adulta.
Cuando se detecta el síndrome en alguno de los padres, los expertos consideran que es conveniente tratar primero al adulto y luego al niño, pues de esta forma se evitan cuadros de ansiedad familiar y el niño reciben un mayor apoyo de sus padres haciendo que su evolución sea más favorable.
Uno de cada diez niños mayores de 6 años padece síndrome de hiperactividad y déficit de atención, una alteración neurológica que modifica su conducta, pero se estima que un 20% de los niños afectados no son diagnosticados ya que sus síntomas pueden confundirse con una mala conducta infantil u otras patologías.
Es importante acudir a un especialista ante la menor sospecha, ya que si alguno de los padres también lo padeciera, es conveniente recibir tratamiento tanto uno como el otro, para lograr una mejor calidad de vida.